del Diario La Nacion
Dejate inspirar por el testimonio de estas ocho mujeres que cuentan cómo lo lograron y ahora disfrutan de los beneficios; tips para dejar y dónde pedir ayuda
¿Cuántas veces dijiste: "Vuelvo de las vacaciones y dejo de fumar"? ¿Cuántas veces pensaste que ésa era tu última pitada? La intención está; en el fondo, sabés que te hace mal, pero no hay convicción, y volvés a caer. Es que, como decía el irónico Groucho Marx: "Dejar de fumar es lo más fácil del mundo..., yo he dejado mil veces". Y sí, no nos damos cuenta de lo esclavas que somos del tabaco hasta que, un día, decidimos abandonarlo. No entendemos el orgullo de quien dice: "No fumo desde hace una semana" hasta que somos nosotras las que lo estamos intentando. Pero sabé que lo peor del cigarrillo no es que mata, sino cómo te esclaviza. Conocé el caso de estas ocho valientes que recuperaron su libertad y cambiaron su vida.
Mariana Gietz, 34 años, diseñadora de interiores - 2 años y 10 meses libre de humo
"Estaba organizando mi casamiento, y sabía que en el corto plazo llegaría la maternidad. Mientras fumaba el decimonoveno cigarrillo del día, tuve una visión: me vi fumando embarazada. El solo hecho de hacer consciente esa imagen hizo que me pusiera en campaña para dejar. Sentía que si no lo planeaba con anticipación, llegado el caso, me costaría horrores dejar de un día para el otro. Consulté a un médico, que me recomendó las pastillas Champix. Durante cuatro meses, tuve que tomar una por día, y finalmente dejé. A pesar de las pastillas, me costó mucho. Todavía, cada tanto, extraño el momento, no el cigarillo en sí, sino esa ceremonia al terminar de cenar con amigas. Pero el deseo de ser madre es mucho más fuerte."
Eugenia Ferreri, 31 años, Lic. en Ciencias de la Educación - 3 años libre de humo
"Siempre me encantó fumar, pero en el último tiempo venía sintiendo los efectos del cigarrillo en el cuerpo: dolores de garganta, migrañas crónicas, hasta un leve temblor en las manos. Sabía lo que tenía que hacer, pero me costaba tomar la decisión, sentía que la vida sin cigarrillo sería mucho más aburrida. Suena raro, pero fue la muerte de Jorge Guinzburg la que me movilizó a dejar. Estaba fumando mientras me enteré a través del noticiero, y si bien su infección pulmonar no estaba directamente ligada al pucho, sentí que ésa era una señal. Entonces, lo apagué y me prometí que sería el último. No voy a negar que por momentos lo extraño, pero estoy orgullosa de poder decir que dejé de fumar."
Eugenia Curá, 33 años, ingeniera - 10 meses libre de humo
"A los 14 años di mi primera pitada, y fue un camino de ida. Cuando empecé a sentir la culpa, a ser consciente del daño que me hacía, ya estaba fumando treinta cigarrillos por día. Probé de todo. Primero, reduje la cantidad a cuatro diarios con ayuda de pastillas, pero me faltaba voluntad, y decidí hacer el curso Chau Pucho, de LALCEC. Allí encontré la contención que necesitaba, las herramientas para dejar y, lo que es más importante, no volver a caer. Igual, me costó mucho, no por la adicción, sino por la costumbre de hacer todo con un pucho en la mano. Hoy, no puedo creer haber dejado, pero el esfuerzo valió la pena. Huelo bien, tengo los dientes blancos y hasta mi piel mejoró."
Alejandra Alonso, 27 años, estudiante de Ingeniería - 5 meses libre de humo
"Mi papá murió de cáncer cuando yo era chica, y pudo haber sido eso lo que hizo que hasta los 22 años no fumara. Pero las vueltas de la vida, la facultad, la ansiedad, hicieron lo suyo y, sin darme cuenta, me encontré fumando alrededor de quince puchos por día. Mi novio, que es médico, me hizo tomar conciencia. Me repetía hasta el cansancio lo mal que hace, especialmente a la mujer, más todavía si hay antecedentes familiares. Dejar no me resultó fácil, fui viviendo el día a día, festejando cada logro, hasta que, de repente, se hicieron meses. Hoy, siento como si mi cuerpo se hubiese limpiado por dentro. No tengo olor a cigarillo en la piel, la ropa ni el pelo, tengo más resistencia y se fue la tos de la mañana."
Cecilia Francisquelo, 28 años, socióloga - 10 meses libre de humo
"Mi analista me ayudó mucho; tanto a tomar la decisión como a atravesar la transición. Los primeros días, sentí mucha tristeza, un constante mal humor, pero la convicción de que lo que estaba haciendo era lo mejor para mí hizo que me mantuviera firme. Y de a poco, fui sintiendo los cambios. Lo que mejoró muchísimo fue la calidad del descanso, porque mientras fumaba, siempre me despertaba con una sensación de pesadez, de falta de oxigenación. Ahora, me siento muy bien tanto por dentro como por fuera. Vivo una victoria emocional que tiene que ver con dejar de esclavizarse, de atarse al vicio. Es que la satisfacción de ser dueña de tu cuerpo es maravillosa y energética. Hay un efecto de mucha alegría a partir de elegir cuidarte."
María Pardi, 28 años, publicista - 7 meses libre de humo
"Era una fumadora social. Si bien los días de semana eran entre tres o cuatro cigarrillos, cuando salía, podía llegar a fumar un atado entero. Había intentado dejarlo varias veces, ya que sentía que era sólo un mal hábito y no una adicción, pero nunca lo había conseguido. La convicción me duraba poco tiempo y siempre recaía. En agosto, cuando me enteré de que estaba embarazada, dejé sin dudarlo. Y aunque en un primer momento me costó bastante, siempre fue más fuerte el deseo de resguardar la salud del bebé. Hoy, estoy feliz y, con toda la ilusión del embarazo, se me fueron completamente las ganas de fumar, ¡espero que no vuelvan nunca más!"
Carolina Farkouh, 30 años, actriz - 3 años libre de humo
"Estaba con mucha ansiedad, mucho estrés, había perdido la energía y necesitaba un cambio. Probé haciendo terapia, probé con un personal trainer, pero nada funcionaba. Entonces, me recomendaron un curso para eliminar el estrés y los hábitos no deseados. Así llegué a El Arte de Vivir, donde, durante seis días, fui recuperando la paz mental y mi energía. Dejé el cigarrillo de una, de manera natural, y nunca más quise fumar. El curso me inspiró a cambiar, a sentirme feliz, a mejorar mi dieta, ¡deshaciéndome del peor hábito que se puede tener! Recuperé mi femineidad, el sentido del gusto y del olfato. Además, me hice instructora y ahora también enseño las técnicas de respiración."
Luisa Manzone, 41 años, psicóloga - 8 meses libre de humo
"Llevaba 20 años fumando, había intentado dejar mil veces, pero nunca lo había logrado. El año pasado, ante el pedido insistente de mis hijas, di la última pitada y tiré el resto del atado a la basura. En ese acto simbólico, nos prometí tanto a ellas como a mí que ése era el principio del fin. Pero no fue fácil, así que decidí pedir ayuda. Acudí a la Fundación Foro, un centro médico donde, a través de un plan antitabaco, con la ayuda de antidepresivos al principio, pastillas de nicotina después y mucho apoyo psicológico durante todo un año, pude vencer el vicio. Hoy, estoy feliz. Si bien aparecieron unos kilos extras, dejé atrás el lastre de no ser dueña de mis actos."
Males del cigarrillo en el día a día
Los trastornos del sueño.
Irónicamente, muchas dicen que las tranquiliza.
La desconcentración.
Producto de la mala calidad del oxígeno que llega al cerebro.
La tos matutina.
El modo del cuerpo de intentar deshacerse de la materia infectada de los pulmones.
El aliento.
Olés a cenicero, y tu piel y pelo lucen opacos. Además, perdés calidad olfativa y gustativa.
Tips para dejar
La motivación es clave. No hay nada más poderoso que un buen motivo.
Cambiá tu alimentación. Más agua, jugos, leche, frutas, vegetales y condimentos. Menos carnes, alcohol y café.
Buscá un sustituto. Pueden ser chupetines o chicles.
Respirá profundamente. Para calmarte y bajar el estrés.
¿Te tienta el humo? Probá oliendo el cenicero.
Dónde pedir ayuda
- Chau Pucho de LALCEC (Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer) - secretarialalcec@ciudad.com.arTeléfono: 4832-4800
- Fundación Foro - info@fundacionforo.com Teléfono: 4779-0015
- Fundación El Arte de Vivir - www.elartedevivir.org Teléfono: 5256-5055
- Centro Adventista de Vida Sana Puiggari - info@cavs.com.ar Teléfono: (0343) 420-0230
Por Agustina Vissani
Fotos de Macarena Otero
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